El invierno más congelado de mi vida, y mi corazón ardiendo.
Mis palabras han invertido su recorrido y ya ves, donde antes decía ahora solo pienso, o como mucho me susurro cuando nadie me escucha.
La valentía y la arrogancia se esconden detrás de los árboles, debajo de las escaleras, a la vuelta de las esquinas. No me puedo sacar a Antonio Vega de la cabeza. No me lo puedo sacar. A tí te veo y a él lo escucho.
Mis sábanas te esperan.
Mientras no vengas no creo que se atrevan a nacer las flores este año.
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