A veces te encuentro por la noche, rebuscando entre los pliegues de mis sábanas, como quien abre todos los cajones de la casa buscando ese último cigarro escondido. Te consumo y me invade la mansedumbre y la resignacion. Te imagino y me vale con la fe.
Y eso que yo no soy de fe, ni de mansedumbre, ni de resignación....
Anoche, en cierta manera, me dormí a tu lado.
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